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Brincroiss, S.L. es un despacho de intermediación de economistas,
especializados en asesoramiento en materia de ayudas y
subvenciones, en fiscalidad, contabilidad, mercantil y
consultoría.
Sus
inicios se remontan a 1994. Tiene como antecedentes la experiencia que su fundador había adquirido al servicio de las Administraciones Públicas, desde 1.988. Comenzó sus actividades,
dedicándose como sociedad profesional a prestar, a toda clase de
entidades empresariales, servicios de economistas especializados
en todo el ámbito del conocimiento, relacionado con la gestión y
tramitación de subvenciones, ayudas y otras fórmulas de financiación.
Pretendía ofertar al conjunto del empresariado, un asesoramiento,
fundamentalmente jurídico - económico, especializado en aquellos
instrumentos de financiación destinados a abaratar la
realización de proyectos de inversión, y de otras pautas de comportamientos fomentadas desde las Instituciones Públicas.
La
calidad de los proyectos contratados y su repercusión económica
y social, hizo que la empresa pusiera especial énfasis, a la
hora de presentar las solicitudes de ayudas de sus clientes, en
una esmerada exposición de los estudios económicos y financieros
necesarios. Paso a paso, éstos fueron perfeccionándose de tal forma, que se produjo la consecuente diversificación de los servicios de la empresa, hacia otros ámbitos del conocimiento económico:
las peritaciones económicas y financieras; los estudios
económicos - financieros y de viabilidad; y las valoraciones de
empresa.
El
trato constante con las empresas y la demanda de información
fiscal, contable y mercantil sobre las inversiones realizadas,
requirió de un mantenimiento al día de todas las cuestiones
relevantes a estas áreas que, poco a poco, también se acabaron
incorporando entre los servicios ofertados.
La
nueva ley de sociedades profesionales tuvo como resultado la
transformación de la empresa en una sociedad de intermediación
de servicios profesionales. Es por lo que, a partir de ese momento,
cambió la finalidad con la que había nacido, limitando el objeto
de su actividad, a la puesta a disposición de los profesionales que trabajan en ella, de toda su estructura,
para canalizar y comercializar los servicios que prestan; dándoles así el adecuado soporte para la
realización y la comercialización de sus trabajos.
Al
ser economistas colegiados sujetos a la disciplina de un Colegio
Profesional, los economistas que prestan los servicios están
subordinados, en la relación con los clientes, a un código
deontológico. Esto les obliga a mantener una ética en todas sus
actuaciones que están sometidas, en todo momento, a la facultad
disciplinaria de su Colegio Profesional, que es garante de que
la labor es realizada de forma científica y técnica. |